Capitán Trueno y Jabato, a por el Alakrana
Visto lo visto, va a ser que no nos queda otra. La imagen calzonacera del Gobierno más inoperante de la corta historia de nuestra democracia parece tener preparados ya los discursos de condolencias por nuestros pescadores. Esta espera “a ver si se cansan los piratas” ha acabado por sacar lo más crudo del carácter de unas airadas -con más razón que un Santo- esposas, que no quieren otra cosa que volver a abrazar a sus maridos.








