Los Albertos intentan estafar de nuevo a los españoles

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albertos-estafaY no quito ni una coma ni media… Nada de presuntos. En este caso, no. Un tribunal legalmente constituido emitió sentencia firme en la que se les otorgaba a estos dos jetas llamado Alberto Cortina y Alberto Alcocer -conocidos como “los Albertos”- el título de “estafadores” en toda regla. Pues nada, no contentos con pedir un indulto y conseguir la prescripción de su delito a base de “burrocracia” judicial, ahora tienen el santo cuajo de demandar al Estado, al que piden la nada despreciable cifra de 5 millones de euros en concepto -ay, que me da- de daños y perjuicios.

Es -perdonen mi lenguaje- la ostia de cuello vuelto más tremenda que puede recibir un pueblo democrático: que aquél que se ha atrevido a reírse en la cara del sistema judicial, encima tenga la jeta de sacar pecho y pretender que se le “compense”. A poco que nos dé por pensar en ello, nos asalta un planteamiento nada desdeñable: ¿qué cojones hacen todos esos presos en la cárcel y estos dos disfrutando de sus jets privados, sus fincas de millones de metros cuadrados, sus rascacielos y sus suites reservadas en los mejores hoteles del mundo? Más que nunca, poderoso caballero, señores jueces…

Y la verdad es que mi monumental cabreo al conocer la demanda que plantean presentar los “Albertos” contra el Estado español está repartido, a partes iguales, hacia los canallas que intentan estafarnos de nuevo o los inmensos incompetentes que lo han permitido. Y mientras, andamos buscándole las cosquillas a uno que dicen que le han regalado los trajes…

Ustedes sitúense: llega un “chorizo” profesional, les dice que les vende un “pisito” en 1400 euros el metro cuadrado cuando realmente está en 900, se monta un pollo que te cagas cuando se descubre que el “pavo” ha robado así un pastizal de los que hacen época, y tiene los santos cojones de pedir un indulto por aquello de que “yo no sabía, yo no imaginaba”.

Luego, cuando usted ya casi está criando malvas, este “pájaro” consigue gracias a un ejército de avispados letrados y a la proverbial lentitud e incompetencia del estamento judicial español -compuesto por los mismos que ahora plantean una huelga cuando les sale de los suyos, amparados en la impunidad que el Estado de Derecho les garantiza- y consiguen que el Constitucional se dé cuenta de que… “el delito ya prescribió”.

Mientras, usted se ha arruinado, no tiene piso ni su dinero, y ve por la tele cómo la esposa de ése que le estafó luce palmito pagándose a la costa de usted un abriguito que cuesta más de lo que usted gana en un año entero (o dos o diez, dependiendo de su estatus, claro).

Y después de los suficientes años como para que usted recupere el tono un poco y le visite una mal llamada “desaceleración económica” que le hace pensar eso de “ahora me vendrían bien aquellos 200.000 euros”, va y se entera de que el “chorizo” aquél, lejos de haber conocido algo que se parezca remotamente a un escarmiento, ahora saca pecho y, asesorado por otra legión de abogados -hijos de aquellos que le ahorraron la sombra de las rejas-, demanda al Estado para que le pague cinco “kilos” por la vergüenza y el escarnio público al que fue sometido mientras estuvo en boca de todos. Atentos a los próximos días, que me juego algo a que suben los ingresos por infartos en los hospitales madrileños.

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